Los días previos al de reyes, hay una tarea que llena por completo el tiempo de los niños. El elegir qué van a pedir como regalo. Éste catálogo es ilusión impresa en papel que contiene todos los juguetes que te puedes imaginar, separados por edades, género e incluso marcas; ofrecido a los pequeños de forma gratuíta, con una carta al final para los reyes magos con muchas muchas filas que rellenar con los regalos a pedir.
Hoy en día los catálogos vienen hasta con números de referencia, donde, al final, en la lista puedes poner directamente el numerito y los del Corte Inglés se encargan de relacionarlo con el juguete y entregárselo a los Reyes.
En éste catálogo podemos encontrar los juguetes esos tan conocidos de la tele, como el “Cocodrilo sacamuelas” o el “caballo ese que salta y tira to el tenderete” que nunca te has pedido, ni tus amigos tampoco, ni nadie que conozcas, pero la empresa que los fabrica tiene suficiente dinero para anunciarlos una y otra vez para ver si los venden.

En éste catálogo también se encuentran aquellos juguetes que, todos deseamos, mas la mayoría no podemos comprar, como son mesas de ping-pong, playstation 3 con el rockband, e incluso recuerdo un año en el que había ¡un parque de bolas!
Si seguimos la evolución de dicha publicación, podemos darnos cuenta de que los niños cada vez lo parecen menos, apareciendo en el catálogo móviles, televisiones, cámaras digitales, dvdeses, y todas estas cosas que normalmente, los niños no necesitan (o yo al menos no necesitaba).
Con ésto me planteo si será una conspiración de “El Corte Inglés” junto a las marcas de telecomunicaciones y móviles para veder más o si proviene de otro lugar la alienación que sufren los niños de su infancia.
Dejo el link al catálogo para quien quiera echarle un ojo (con índice y todo).
http://www.elcorteingles.es/catalogos_pdf/juguetes_1105/juguetes.htm

Jooo, yo sí que tenía un burrito que se llamaba “Tozudo” y daba coces y te echaba abajo el tinglao, jugaba con mi hermana que como es más pequeña, siempre le daba la coz a ella porque no ponía las cosas con cuidado, pobreta. Y yo me reía de su cara de decepción con cada coz.
Buenos ratos yo y Tozudo sí señor.