¿Qué parte de nuestra personalidad es realmente merito nuestro? Es decir, nosotros cuando nacemos somos como un libro en blanco, donde cada uno aporta la tapa, el tipo de papel… en definitiva, la composición física del libro (lo que puede entenderse como la genética propia de cada individuo). Al menos, esta es la idea que yo tengo.
Más tarde, viene la educación. Cuando hablo con otra gente, suelo mantener la postura de que los padres tienen la posibilidad de guiar a su hijo o hija a ser un tipo de persona u otro según cómo lo eduquen. Siempre teniendo en cuenta que la educación de un hijo empieza desde que es bebé y empieza a hablar, y no a los nueve años.
A edad temprana ya se empieza a mantener relaciones sociales. Es cuando el niño empieza a jugar con otros niños y a aprender por otros medios que no son únicamente los proferidos por sus padres. Es en este momento que el entorno empieza a hacer mella en un pequeño, llévandolo por un camino u otro.
En éste momento los padres aún pueden decidir sobre la conducta de sus hijos, aconsejarle en sus errores y procurar que su entorno social sea lo más beneficioso posible.
Llegado a este punto, comienzan los indicios que muestran si el niño será extrovertido, amigable, abierto o por el contrario será tímido e introvertido.
Pasada la niñez, y ya metidos en la adolescencia, las personas sufren el mayor cambio en su forma de ser. El paso a la madurez. Es en esta etapa (más larga o más corta dependiendo de cada uno) cuando el niño deja de serlo y comienza a tener responsabilidades, sus relaciones empiezan a ser escogidas ( y no como en la niñez, cuando un niño se hace amigo de cualquier otro, debido a que en esta etapa sus diferencias no son trascendentes).
En la adolescencia se hacen los grupos de amigos que, aunque vayan cambiando, van mostrando tu tendencia social hacia un grupo determinado ( uno es más o menos friki, más o menos estudioso, etc).
Así y con cada uno de los cambios de la vida (el mudarse, el comenzar el instituto, el paso a la universidad, el empezar a trabajar, el empezar una relación sentimental) uno va madurando y convirtiéndose en el tipo de persona que, llegada la madurez, será.
Es aquí, cuando ya estás madurando, que te das cuenta del tipo de persona que eres, y del tipo de persona que has intentado ser siempre. Normalmente te llevas una desilusión por no haber evolucionado como un personaje de libro o película, y no ser perfecto.
Es aquí cuando me planteé cómo soy y, como me gustaría haber sido. Y me planteo si estuvo en mi mano el serlo, o fue cuestión de azar y de eventualidades el acabar así.
Tengo mis defectos y mis manías (como dice Liriko), mi forma de ser ya está muy anclada en mí y me cuesta cambiar. Aunque cambiar no es imposible, hay algunos elementos en la vida de uno que evitan que puedas salir adelante.
En mi caso, las dos personas que creo más influyentes en mi conducta actualmente son mi padre (Mi madre bastante tiene con aguantarnos) y Macro.
En lo que a mi padre respecta, aunque no lo cambiaría por otro y le quiero como es, no quiero ser igual que él en todo (hay muchas cosas que sí me gustan). Con él comparto mucho tiempo, lo que hace que, a ojos de los demás, nos parezcamos bastante. Aunque vistos más de cerca, diferimos en muchos aspectos. Si hablo de Macro, he de decir que es inteligente, cauto y tiene muchas virtudes que aprecio y que no poseo, al igual que muchos defectos que me disgustan y creo no poseer. Así como otros aspectos que, o he ido acogiendo, o hemos ido fusionando durante nuestros años de amistad para que sean similares.
Otro caso que he observado es el contrario. Tus padres te exigen desde un punto externo a tí y te critican en vez de apoyarte, lo que hace que no tengas confianza en tí mismo y no te creas capaz de seguir adelante. En vez de desarrollar una personalidad afín a los que son tus guías en la vida, optas por tratar de huir y no adaptarte, llegando a pasarlo realmente mal a la hora de formarte socialmente.
Por último tenemos los padres que consienten y maleducan a sus hijos a base de no exigirles nada. Este es el peor de los casos según mi punto de vista, porque el niño no tiene una referencia clara en su niñez, lo que hace que pueda salir al boleo totalmente. (dependerá de sus relaciones sociales toda su forma de ser, teniendo un factor común. El egoísmo, la inmadurez y la incapacidad que supone no haber tenido responsabilidades).
A lo que quiero llegar es que, creo que en mayor medida nos hacen. El momento en que se decide nuestra personalidad es la adolescencia (ojo, esto no lo haremos racionalmente, sino que se opta por un camino de forma involuntaria según los acontecimientos) Y es en este momento en el que nos jugamos gran parte de nuestro ser.
