Parece ser que aunque he intentado adaptarme, ser uno más dentro de este ecosistema consumista y capitalista en el que vivo, donde es difícil no vivir para trabajar y poder tener una vida tranquila, sigue costándome ser feliz simple y llanamente.
Me he cuestionado muchas veces si para ser feliz debo ser una bolsa de plástico que se deja llevar por el viento, o un salmón que nada a contracorriente, y es que, cuando analizo las ventajas de ser una persona guiada por nuestra sociedad codiciosa, consumista, egoísta y todas esas cosas, me veo en un futuro vacío. Pero cuando pienso en ser un luchador, de los que llevan sus ideales en la sangre y que lucha por ellos, veo una úlcera gástrica aguda inminente.
Suelo definirme con parejas de antagonismos como vago pero luchador, ambicioso pero pasota, fuerte pero dependiente, sencillo pero materialista. Y aunque quiero decidirme por un futuro y una vida, me puede la duda. ¿Seré más feliz si antepongo mis sueños y ambiciones a lo demás y me hago dueño de mí mismo alcanzando mis metas y mis sueños, o debo escoger vivir para los sentimientos, rodearme de gente que me quiera y disfrutar de ellos olvidando el resto?
No sé si hay mucha gente que se haga este tipo de preguntas, pero conozco muchos que no lo parecen. Gente que no parece pensar en el futuro, gente que dicen tener su futuro muy claro o gente pasota de verdad.
Según pasan las horas, y se ponen en contacto con este sujeto los complementos circustanciales, mi cerebro predica cosas diferentes.
Cuando veo en la tele a una mujer de buen ver, me dan ganas de dejarlo todo y volverme un tío superficial que basa su juventud en salir a ligar. Pero cuando estoy con gente que me importa y que me transmite cariño, todo eso se borra y deseo estar junto a ellos y encontrar el amor verdadero. (qué boniiiito).
Otro caso similar es cuando veo en la tele algún tipo de estafa por parte de los dirigentes de alguna alcaldía (Como ha pasado en Estepona y estuvo pasando hace poco, pero durante mucho tiempo, en Marbella). Hay ratos en los que sólo se me ocurre el presentarme a la alcaldía para solucionar las cosas por mi pueblo, pero otros en los que pienso que debo pasar y desquitarme de esos problemas.
Esta secuencia de sentimientos opuestos se me presenta diariamente, no hallando solución para ellos. Me veo a los 78 años chocheando y viviendo en el “¿y si hubiera..?” Tal y como vivo en el “Quizás”

¿’mujer de buen ver’? ¡¡abuelooooo!! ¿’onde’ esta la mozaaaa?
Otra cosa es que cuando tu ves a esos alcaldes por la tele no piensas en presentarte a la alcaldía para ‘ayudar al pueblo’ si no para llevarte tu más que ellos, mamón…
Ahora en serio.
Yo no puedo decirte nada sobre ese tema. No tengo dudas porque nunca tengo un plan. Me metí en el bachiller porque sí, escogí mi carrera al azar y no tengo pensado nada especial para el futuro, tan solo vivir tranquilamente rodeada de gente me quiere.
De todas formas si tu problema es que eres una persona compleja ¡no le des más vueltas! eres complejo y punto; que no todo es blanco o negro, quiero decir, ‘esta bien’ que seas consumista mientras eso no te haga infeliz y sepas también disfrutar de los buenos momentos.
Tu blog me ha dejado encantada.
Yo soy medio consumidora crónica, y si voy con gente a la que no se le da por comprar nada, pues no hay peligro, pero si salgo a la calle con mi compañera de la oficina que me azuza con el cómpratelo, pues una no es de piedra….
En cuanto a lo de mujeres de buen ver, vente pa Galicia, que además de “cativas ben riquiñas” aquí no hace tanto calor como ahí.
Y a cerca de lo de ser alcalde, puede ser que fueras un buen político, yo por lo menos no valdría porque me enveneno muy fácilmente y pierdo los papeles enseguida, tengo poca paciencia y me desespero con todas las cosas. Un saludo.