Esta mañana, caminando, se me ha ocurrido una buena forma de encontrar una buena idea, gracias también a la cual, cada paseo se hace distinto aunque recorras las mismas calles.
Comencé a andar, pensando. En línea recta y sin abandonar la calle (siempre que sea posible, claro está) Cuando llegaba a una idea que no me gustaba o que era molesta, giraba una esquina para cambiar de calle, desechando esta idea y volviendo a comenzar.
Éste cambio es bastante subjetivo, pues dependiendo de tu ánimo, inconscientemente tu cuerpo querrá girar hacia un lado u otro (en el caso de que haya opción). Si no estás motivado y estás pensando en cosas pasadas, intentará llegar a una ruta conocida, la más usual en tus paseos.
Por el contrario, si quieres innovar, tenderá a tirar por el camino inusual. Buscando cosas nuevas.
La cuestión es que, aunque ya hayas pasado muchas veces por una calle, lo harás cada vez con una idea distinta. Variando pues tu perspectiva.
Parece una tontería, pero en un lugar pequeño como Puerto Real, esta idea es bastante buena, pues uno se cansa de caminar siempre por los mismos lugares. De esta forma, nuestros pasos se marcan sobre los anteriores, pero nuestra mente pasea por lugares distintos.
